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SEXUALIDADES MARGINADAS

Discapacitados Psíquicos y Sexualidad

Sexualidad y Tercera Edad

 

por Juan Ferrer Riera

 

PARTE 1

 

1-La sexualidad de la que hablamos 9

2-Discapacitados, de que? Y para que? 10

3-El discapacitado y su “peculiar sexualidad” 13

4-“Todos no somos iguales” 15

5-Conductas sexuales 17

. Juegos sexuales 18

. Masturbación 19

. Las relaciones coitales 20

. El matrimonio 21

- La reproducción 22

- Las actividades homosexuales 23

- Las enfermedades de trasmisión sexual 24

- La explotación sexual y el abuso sexual 25

6-Derechos sexuales de los discapacitados psíquicos 26

7-Educación sexual con y para discapacitados psíquicos 27

- Qué educación sexual? 28

. Como educar sexualmente 30

8-Bibliografía 37

PARTE II

1-La Vejez 43

2-Cambios “normales” en la sexualidad del anciano 48

3-¿Existe la andropausia? 50

4-El mecanismo de la erección 52

5-Causas más frecuentes de impotencia en el anciano 55

6-Que entendemos por disfunción eréctil 68

7-Diagnostico/valoración de la disfunción eréctil 70

8-Actitud terapéutica 79

9-Terapia sexual 91

10-Problemas que afectan la sexualidad del anciano 94

11-Viudos añosos 99

12-Anexos 103

13-Bibliografía 111

 

1- LA SEXUALIDAD DE LA QUE HABLAMOS

 

Los discapacitados al igual que cualquier otra persona tienen su SEXUALIDAD, la cual, no es mayor ni menor que la de otras personas, ni mas exaltada, ni menos capacitada, simplemente es SU SEXUALIDAD, la cual evidentemente forma parte de SU PERSONALIDAD, y como tal debemos considerarla, educarla, cultivarla, y en definitiva ayudar al discapacitado a vivenciarla de la forma más adecuada, saludable y gratificante posible.

 

La SEXUALIDAD, es un término más bien reciente, que no equivale a GENITALIDAD, y mucho menos a REPRODUCCIÓN. Entendemos por SEXUALIDAD la forma de vivir como personas sexuadas que somos, la forma de sentir, de emocionarnos, de amar, con sus matices, sus peculiaridades, sus formas y según las características de cada uno de nosotros. La SEXUALIDAD es una dimensión básica de la persona que debemos CULTIVAR, que es posible EDUCAR La SEXUALIDAD es básicamente COMUNICACIÓN, tanto a nivel coproral como a nivel verbal, desde nuestra individualidad, como desde el mundo de la pareja, ya sea esa heterosexual u homosexual, e incluso abarca a la sociedad en su conjunto, una comunicación global de la persona con las personas.

 

La SEXUALIDAD, aunque proviene del término SEXO, es conceptualmente distinta a este, pues entendemos por SEXO, el resultado de una serie de elementos genéticos, hormonales, somáticos, es la configuración en lo orgánico. El SEXO es lo que nosotros somos, a lo que no podemos renunciar, ni siquiera es lo que tenemos, somos personas sexuadas que poco a poco nos vamos sexuando mediante un proceso de sexuación, que se inicia intrauterinamente y nos acompaña el resto de nuestra vida.

 

 

 

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1- LA VEJEZ

 

Con fines estadísticos, la población ANCIANA, es considerada la que ha traspasado la “barrera” de los 65 años. En España en el año 2001 el 15,1% del total de la población, tendrá 65 años o mas, ello significa que se superaran los 6 millones de personas que podremos considerar ancianas, convirtiéndose en un grupo cada vez con más peso relativo en la estructura de la población, y a los cuales deberemos dar respuestas y soluciones a sus demandas, DESEOS y problemas en lo concerniente a su SALUD, entendida esta como el “bienestar en lo físico, lo psíquico y lo social”. Y por lo que respecta a este “estrato” de población considero que las respuestas no deben estar encaminadas a “AÑADIR MAS AÑOS A LA VIDA, SINO LOGRAR MAS VIDA PARA ESOS AÑOS”; y para ello es fundamental que no nos olvidemos de la SEXUALIDAD de estas personas, que es o debería ser fuente de COMUNICACIÓN, SALUD Y BIENESTAR, en definitiva parte importante de LA VIDA PARA ESOS AÑOS.

 

Cuando abordamos el tema de los ancianos, siempre o casi siempre, solemos pensar en los ancianos de hoy, olvidándonos de un aspecto fundamental, e ineludible... los ancianos del mañana. No debemos olvidarnos de que las personas ancianas del futuro, seguramente no seguirán los modelos de las actuales, no solamente por los cambios producidos en sí mismas, sino también por los que se produzcan en la sociedad en la que se encuentren. No se tratará o trata sólo de un problema de recursos sanitarios y/o sociales que puedan o no, dar respuesta a las demandas, en este caso se trata más bien de un problema de ACTITUDES ante tales demandas, necesidades y deseos.

 

Actualmente el concepto de vejez o ancianidad, e incluso el de tercera edad se están modificando; a este último le ha salido un compañero que es el concepto de CUARTA EDAD, que engloba a aquellos ancianos que no pueden gozar de autonomía. También ha aparecido el concepto de VIEJO-JOVEN, que son personas jubiladas con sus parejas, con buenos niveles de salud y todavía bien integrados en sus vidas familiares, sociales, económicas y políticas. El concepto de ancianidad de unas épocas, corresponde ahora al de VEJEZ-VEJEZ.

 

En el proceso de envejecimiento de la sociedad contemporánea, destaca el impacto creciente del número de personas mayores usuarias del sistema sanitario, el aumento de enfermedades crónicas e incapacitantes, y el incremento en la demanda de servicios asistenciales. Es lo que muchos sociólogos han denominado el “fracaso de la sanidad, consecuencia de su propio éxito” puesto que las personas viven mas años, pero están más enfermas durante más tiempo.

 

Los principios generales entorno a los que giran las tendencias en atención para los ancianos, o personas mayores de 65 años, tienen unos puntos fundamentales que merece la pena que conozcamos: a/ mantener la autonomía de la persona anciana y la posibilidad de decidir sobre su vida; b/ potenciar las capacidades de utilización de los recursos propios; c/ mantener a la persona en su entorno, siempre que ello sea posible. Todo ello para intentar entre otros objetivos, que el anciano se sienta integrado en la comunidad y pueda desarrollar un nivel de interrelación y contacto con el entorno inmediato, teniendo, buscando y aceptando todas aquellas posibilidades que le conduzcan a disfrutar de la vida y de su desarrollo personal. Para lograrlo deberemos tratar tanto los aspectos físicos como psicológicos, EMOCIONALES y sociales, los cuales confluyen en el concepto de calidad de vida. Es indudable que la SEXUALIDAD, ya sea de forma tangencial para unos o directamente para otros, incidirá en todos estos aspectos.

 

La SEXUALIDAD, es un concepto mas bien reciente, que aún derivando del de “sexo”, es mas amplio que este, mas rico y mas interesante; puesto que SEXO, es el resultado de una serie de elementos genéticos, hormonales, somáticos; es por tanto un concepto que se configura en lo orgánico; mientras que SEXUALIDAD, es parte importante, fundamental de la personalidad, es una dimensión básica de la persona que como tal debemos CULTIVAR. La sexualidad no equivale a genitalidad y mucho menos a reproducción. La SEXUALIDAD es la forma de vivir como personas sexuadas que somos, la forma de sentir, de emocionarnos, de amar, con los matices, peculiaridades y formas particulares de cada uno de nosotros. La sexualidad es básicamente COMUNICACIÓN, tanto a nivel verbal como a nivel corporal, la comunicación global de la persona con las personas.

 

Si entendemos por sexualidad, lo que anteriormente hemos mencionado no nos resultará difícil entender que en el anciano SU SEXUALIDAD, está tan presente como en cualquier otro individuo y más, si tenemos claro que son conceptos diferentes el de sexualidad, y relación sexual o mas concretamente, conducta COITAL. El refrán popular dice: “la fascinación por la mujer, dura en el hombre, más que la capacidad de poseer a esa mujer”.

 

Las investigaciones mas recientes sobre el tema que nos ocupa, afirman que ni el interés ni la actividad sexual desaparece en las personas mayores. Incluso un grupo de investigadores de la sexualidad en los ancianos, encontró que el 15% de los sujetos estudiados aumentaban su actividad sexual conforme envejecían; dependiendo sobre todo de la experiencia previa, actitudes presentes y aspiraciones para el futuro. Entre los 50 y 60 años, el 95% de las personas son activas sexualmente; entre los 60 y 70 años, el porcentaje baja a un 85%; en las personas mayores de 70 años se calcula que un 70% son activos sexualmente, bien en pareja o en solitario.

 

Aunque estas conductas se supone que se daban ya de antes, ha sido en estos últimos años en que ha acontecido un cambio espectacular en la importancia que se le da a la sexualidad en la tercera edad y en las actitudes que la sociedad tiene frente a este hecho. No hace mas de 20 años, el tema de la sexualidad y los ancianos, era menospreciado, y si se hablaba de el era para burlarse de ellos, hacer chistes o contar anécdotas que nada tengan que ver con la sexualidad. Todos podemos recordar adjetivos como el de “VIEJO VERDE”. También existían —e indudablemente todavía existen— sectores de la sociedad que en lugar de la burla escogían el camino de la negación, de la disertación moralista, de los sermones ejemplarizantes o bien del “paternalismo comprensible” donde se daban consejos “bien intencionados” para que se renunciara a tal situación, demanda o expectativa de relación sexual, ...” mas que nada por su bien”.

 

Actualmente se han ido sucediendo una serie de cambios importantes, no solo en los actuales ancianos si no que también en el conjunto de la sociedad como tal, y por tanto ya no nos debe extrañar el que cada día se den con mas frecuencia en las consultas de ATENCIÓN PRIMARIA demandas por parte de “los ancianos” relativas a su vida afectiva-sexual; es mas, considero, obligación y responsabilidad del profesional de la salud, el facilitarles, ayudarles y estimularles a que ello ocurra, y el darle las respuestas más adecuadas y correctas posibles ante los problemas que puedan plantearnos. Pero para ello no sólo es necesario un cierto grado de formación académica al respecto, sino sobre todo una ACTITUD personal ante el tema muy concreta, abierta y positiva.

 

Como dice Robert N. Butler “No debemos olvidar que quizás seamos incapaces de inducir el cariño, el amor, la ternura, en nuestros pacientes, pero no tenemos excusa para la ignorancia y para no preservar los medios fisiológicos para hacer el amor”.

 

Un médico de Atención Primaria, que esté FORMADO en los temas que estamos discutiendo, puede ayudar probablemente al 60%-70% de sus pacientes que le consultan sobre el particular. Pero, desgraciadamente, por término medio, el médico no está educado adecuadamente para dar las respuestas más pertinentes a las demandas de sus pacientes en lo que a la sexualidad hace referencia. Por ello es común que aconsejen a sus pacientes basándose más en lo que ellos piensan como personas, que en lo que deberían saber y pensar como profesionales para velar por la SALUD de sus pacientes.

 

 

Bibliografía Parte II

 

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